Violencia de Género
El día 25 de Noviembre se conmemora el día de la Violencia de Genero,fundamentalmente dedicado a la mujer que sufre maltratos.Me permití en esa fecha, un pequeño cuento como reconocimiento y complicidad con ellas.
VIL MALTRATADOR (Ejercicio de escritura)
Su espeso cerebro lleno
de oscuras brumas, tardaba horas en despertar. El maldito Orfidal dominaba la peligrosamente imprevisible.mitad de su mañana, cuando tomaba la dosis prescrita; era peor si
conscientemente rebajaba la toma, pues podía pasar la noche en blanco. Noches
de insomnio, tendida junto a su marido llenas de angustia y pavor, pues él se
mostraba cada día, más insoportable, obtuso y agresivo. Elena ya no podía
manejarlo ni con las estrategias más rebuscadas. Se había vuelto además
totalmente incoherente, lo que le hacia
La ayuda del relajante,
junto con su capacidad de sacrificio y su docilidad, hacían que aún estuviera sobreviviendo en su día a día.
La situación de total reclusión, la falta de ánimo para vivir,
sin fuerzas, agotadas estas, como si hubiera llegado al final de su vida, ya no
le servían ni la tristeza ni la pena.
Ya ni penas, ni tristezas
ni siquiera ya el dolor,
hueco, oscuro, cruel abismo,
por un vil maltratador
La puerta se cerró tras él con un ruido conocido. Temblaron las
paredes. La tormenta amenazaba. Su
atención alertada por el insoportable
terror, presagiaba de nuevo la violencia, esa que se descargaba con frecuencia
en su menudo y maltrecho cuerpo.
Saltó velozmente, esquivando como pudo los muebles del salón, en
busca de las escaleras que
conducían al sótano. En otras ocasiones,
en un tabuco del sótano tenía un escondite seguro. Detrás de unos leños que a
modo de guarida, le permitían pasar las
horas, de mayor peligro.
El hombre cansado de
berrear y empapado en cerveza caía en el
sopor más profundo. Entonces Elena, sigilosa y temblorosa, salía de su refugio
para acurrucarse en cualquier rincón de la casa, y pesadamente esperar el amanecer,
tras las interminables horas de la noche.
En esta ocasión no fue lo afortunada ni lo rápida que la situación requería. El pudo oír un leve ruido, y vió unas zapatillas que una tras otra marcaban la
ruta del sótano. Con una sonrisa de hiena, bajó las escaleras y recorrió
minuciosamente cada rincón. Fue siguiendo el sonido de unos jadeos que se oían
detrás de los leños...
Ernesto dejó de teclear. Le resultaba
repulsivo escribir sobre algo que hería su sensibilidad, aunque solo
fuera en la ficción de un escrito sin
importancia.
Andrea- gritó Ernesto, desde el escritorio- no puedo seguir, debo
golpear a una mujer con un leño o herirla con un palo de esquí.
.-Déjate de
tonterías y haz algo de provecho; ayúdame a doblar la ropa-
-Andrea va
en serio, no sé cómo acabar, tengo una hora, para que lo pueda entregar en la redacción, y el tema es el maltrato.
- Pero mira
que eres tonto Ernesto, como se te ocurre maltratar a una mujer
sabiendo las compañeras que tienes. Búscale un novio, regálale un vestido ¡¡ Te van a correr a porrazos!!-
-Si, si, la
verdad es que se gastan una mala...
Se sintió perdida,
cuanto más quería dominar la respiración, los incontrolados jadeos iban en aumento. Sabía que en esta
ocasión no podría escapar, pues la desesperación y la agresividad de su marido,
estaban intactas, pues no estaba tan borracho como en otras ocasiones.
Aterrorizada, y con el último
hálito de vitalidad que le quedaba, empujó los leños con sus
últimas fuerzas. Dos golpearon en el pecho del salvaje; se trastabilló y dió
con su cabeza en la estufa en una aparatosa caída. Un gran charco de sangre
marcaba la silueta del ya inerte despiadado.
Han pasado tres
años. Elena sonríe feliz
paseando del brazo de Rafa, en
una cálida tarde de verano. El, un
listo, esbelto y sano taquillero de estación
, le acaba de regalar, un estampado, fresco y escotado vestido, de la talla 40, del escaparate de
Zara.
Para saber más
Quino (25 de
noviembre) www.20minutos.es/minuteca/violencia-domestica/
